Delante del plano de cercanías, miro tu mensaje por whatsapp, y cuento estaciones y tiempo que aún resta para verte llegar. Por fin voy a salir de esta pantalla donde te he conocido.
Llego el momento de dejar de ser virtual.
Llego el momento de dejar de ser virtual.
Todo lo tengo preparado, organizado y controlado. Todo menos mi propia impaciencia. Los minutos que faltan para abrazarte se me están haciendo interminables.
Por fin!...los altavoces anuncia la entrada por vía cinco la llegada del tren que te trae hasta a mí. Y mis latidos se aceleran. La puerta se abre, y precisamente donde yo me he plantado en el andén, apareces tú.
No soy yo el primero que habla. Tu voz me suena, como siempre deliciosa
- " Hola, mi Señor. " - Nada más! ...Pero nada menos. Envueltas en esa sonrisa, tus palabras son una declaración de amor.
Por eso, tomo tu rostro entre mis manos, sin decir nada, sin hacer nada más, aprisiono tu labio inferior entre los míos. El beso es intenso, apasionado...hasta lascivo. El mundo desaparece de nuestro alrededor y no veo nada más. Te refugias en mis brazos, apretándote contra mi pecho.
Por fin!...los altavoces anuncia la entrada por vía cinco la llegada del tren que te trae hasta a mí. Y mis latidos se aceleran. La puerta se abre, y precisamente donde yo me he plantado en el andén, apareces tú.
No soy yo el primero que habla. Tu voz me suena, como siempre deliciosa
- " Hola, mi Señor. " - Nada más! ...Pero nada menos. Envueltas en esa sonrisa, tus palabras son una declaración de amor.
Por eso, tomo tu rostro entre mis manos, sin decir nada, sin hacer nada más, aprisiono tu labio inferior entre los míos. El beso es intenso, apasionado...hasta lascivo. El mundo desaparece de nuestro alrededor y no veo nada más. Te refugias en mis brazos, apretándote contra mi pecho.
En ese instante me doy cuenta de dos detalles.
Uno: aun no te he dicho nada!
Dos: el contacto de tu cuerpo me despierta calor en las entrañas.
El trayecto hasta el hotel es corto y apenas lo empleo en saber si tu viaje ha sido agradable, si estas cansada. Mi mano se separa del volante para posarse en tu rodilla.
- "Dios! , que hermosa eres, mi niña ! " - y acompaño mis palabras con una presión de mi mano.
La llegada al hotel, tu maleta, la entrada a la habitación, todo son gestos y actos mecánicos. Palabras vacías y emoción a flor de piel. Reprimo el deseo de abrazarte y besarte. Solo asumo el control de la situación y sentándome en el sillón de la esquina d la habitación, te ordeno quedarte quieta junto a la cama, cerca de mi, callada, mostrándote tal y como eres, tal y como vienes.
Dos: el contacto de tu cuerpo me despierta calor en las entrañas.
El trayecto hasta el hotel es corto y apenas lo empleo en saber si tu viaje ha sido agradable, si estas cansada. Mi mano se separa del volante para posarse en tu rodilla.
- "Dios! , que hermosa eres, mi niña ! " - y acompaño mis palabras con una presión de mi mano.
La llegada al hotel, tu maleta, la entrada a la habitación, todo son gestos y actos mecánicos. Palabras vacías y emoción a flor de piel. Reprimo el deseo de abrazarte y besarte. Solo asumo el control de la situación y sentándome en el sillón de la esquina d la habitación, te ordeno quedarte quieta junto a la cama, cerca de mi, callada, mostrándote tal y como eres, tal y como vienes.
Necesito empaparme de ti, de cada detalle quiero confirmar lo que tengo imaginado. Este primer encuentro real ha de ser lento, aunque tenga que frenar con mano firme los deseos salvajes de saltar sobre ti, violentarte, forzarte y empuñar todo cuanto tu me has entregado.
Los detalles de este encuentro quedaran para siempre bordados en el recuerdo. En el tuyo a causa de tu extrema sensibilidad y de la escasa experiencia que tienes, y en el mío, porque aunque mi experiencia en situaciones similares en grande , tú la haces única y especial.
Tu mirada baja y hasta, juraría que, un ligerísimo temblor, me conmueve. Me levanto del sillón y me acerco a ti. Debo frenar ese temblor y no hay mejor manera de hacerlo, que volver a abrazarte.
- " Mi querida niña, mi deseada sumisa..... "
- " No tengas temor alguno. Todo va salir bien.
Tomo tu barbilla en mi mano y alzo tu cara hacia mí - " Mírame" -
Tu mirada se queda frente a mi rostro y en esos ojos veo brillos locuaces. Tu expresión me conmueve y en esa mirada derribas toda la precaución que quería mantener. Mis manos se mueven entonces con rapidez y comienzo a desnudarte. Siento que quiero tomar tu entrega. Siento que deseo poseer lo que se me entrega. Pero sobretodo, quiero dar rienda suelta a los deseos de hacerte mía, en el mas perverso de los sentidos.
Tu mirada baja y hasta, juraría que, un ligerísimo temblor, me conmueve. Me levanto del sillón y me acerco a ti. Debo frenar ese temblor y no hay mejor manera de hacerlo, que volver a abrazarte.
- " Mi querida niña, mi deseada sumisa..... "
- " No tengas temor alguno. Todo va salir bien.
Tomo tu barbilla en mi mano y alzo tu cara hacia mí - " Mírame" -
Tu mirada se queda frente a mi rostro y en esos ojos veo brillos locuaces. Tu expresión me conmueve y en esa mirada derribas toda la precaución que quería mantener. Mis manos se mueven entonces con rapidez y comienzo a desnudarte. Siento que quiero tomar tu entrega. Siento que deseo poseer lo que se me entrega. Pero sobretodo, quiero dar rienda suelta a los deseos de hacerte mía, en el mas perverso de los sentidos.
Todo cuanto había previsto hacer, ordenar dominar antes de hacerte mía, se viene abajo. Como si las murallas de Jericó se hubieran derrumbado al sonido de las trompetas, toda mi estrategia, y cuanto estaba dispuesto a experimentar contigo, se borra de golpe.
A medida que tu cuerpo desnudo se me muestra, mi deseo crece y mi sexo es incapaz de disimularlo.
Las manos se me multiplican queriendo acariciar, conocer, apretar y palpar cada detalle. No hay frenos ya, no existe control de mis ansias. Te muestras dócil, entregada y solo te escucho unos gemidos tenues. Pero tus manos se están moviendo rápidas en mi entrepierna. Buscas ágil la forma de bajar la cremallera y sacar mi miembro, que lleva gritando un rato por verse libre. Tus manos son suaves, pero tus movimientos rápidos. Tu boca se vuelve glotona y la siento apoderarse no solo de mi sexo, sino de mi voluntad. Y allí se inicia todo un ritual de actos, gestos, sentimientos y sentidos, que configuran tu primera vez, tu primera entrega.
Las manos se me multiplican queriendo acariciar, conocer, apretar y palpar cada detalle. No hay frenos ya, no existe control de mis ansias. Te muestras dócil, entregada y solo te escucho unos gemidos tenues. Pero tus manos se están moviendo rápidas en mi entrepierna. Buscas ágil la forma de bajar la cremallera y sacar mi miembro, que lleva gritando un rato por verse libre. Tus manos son suaves, pero tus movimientos rápidos. Tu boca se vuelve glotona y la siento apoderarse no solo de mi sexo, sino de mi voluntad. Y allí se inicia todo un ritual de actos, gestos, sentimientos y sentidos, que configuran tu primera vez, tu primera entrega.
Y cuando, tras algunas horas, ambos tenemos que retomar el aire que nos falta, tu desnuda aun, con tu cabeza apoyada en mi pecho, la rodilla elevada sobre mi pierna y sujetando mi miembro agotado en su mano, como si no desearas soltar tu presa....,un impertinente sonido de alarma suena contándonos que es la hora de acompañarte hasta ese andén, donde te besé por primera vez.
Wolf

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