Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los textos y relatos que se publican en este blog sin la autorización expresa de los autores.

Así mismo informo de que las fotos publicadas en este blog, están tomadas libremente de la red o son de mi propiedad. Si alguien, como autor de dichas fotos, no desea que se publiquen aquí, solo deben ponerse en contacto conmigo y serán eliminadas de inmediato.

Muchas gracias.

viernes, 22 de mayo de 2015

EL REFLEJO

Desde pequeños nos enseñan, o al menos tratan de hacerlo, que todos nuestros actos se verán reflejados en nuestra vida de una forma u otra. Y es cierto, todo cuanto haces, consciente o inconscientemente, tiene una repercusión en nuestras vidas que suele ser directamente proporcional a la importancia que cada uno queramos darle.

¿Que pasaría si ahora decidiéramos mi Dueño y yo, perdernos en un bosque infinito, lleno de arboles, con claros y sombras, con ríos y cascadas, sin nadie mas, solo un mundo infinito de sensaciones maravillosas. Donde el reflejo de nuestras vidas fuera cristalino y limpio, donde no envejeciéramos, donde la lluvia al mojarnos nos dejara una sensación de libertad plena. Un mundo para nosotros dos, un mar infinito, una vida infinita?

Seguramente nuestros sentimientos serían los mismos pero el camino sería infinitamente mas llano y puede que llegáramos a aburrirnos.

Yo decidí darle a El mi mano, consciente de lo que implicaba y sintiendo que podía ser hasta incluso bueno para mi que la situación de ambos fuera la que es. El reflejo que esa decisión ha tenido en mi vida hasta ahora lo veo a diario cuando entro en mi blog, cuando miro de reojo hacia atrás, cuando me escucho hablar con mis amigos, con mi familia, cuando veo mis fotos. Yo he cambiado, soy distinta, soy mejor, mucho mejor y también muy mejorable. Y aun con los días terribles, los menos terribles y los mas maravillosos, me siento bien, me siento nueva, me siento plena.

El ha conseguido que mi reflejo sea cada vez mas cristalino.



Gracias ML. Te quiero "ocho".

Rosema, mayo 2015.

viernes, 8 de mayo de 2015

lunes, 4 de mayo de 2015

LA BRUJULA ROTA




-" Nunca has sentido esa sensación terrible que hace que tu estómago se encoja, que incluso dejes de ver con claridad y que un nudo, que a ti te parece enorme, se coloque en tu garganta y no te deje respirar?". Me preguntó Adriana. Su voz sonaba bajito, a penas sin fuerzas, sus ojos brillaban por el efecto de las lágrimas recientes y sus parpados estaban muy hinchados.

 Por un momento me vi a mi misma. Si claro que si. Había sentido esa sensación muchísimas veces, tantas que ya no las podía recordar. Aun así, me estaba resultando imposible poderla consolar. No sabía que decirla.

Hacía unos días que su brújula se había averiado. Siempre se había guiado por ella. La brújula le dijo que la llevaría siempre donde ella quisiera, la prometió que nunca la soltaría la mano, que siempre estaría a su lado y que el camino lo recorrerían juntos. Pero la brújula se rompió.

Adriana tenía un mechón de pelo siempre sobre la cara, como yo. Se lo aparté muy despacito intentando transmitir en ese gesto mucho cariño. Le pregunté: -"¿No te diste cuenta de que la brújula hace ya unos días que te pedía a gritos que la tiraras al suelo para romperse?. A lo mejor lo que ella quería es que aprendieras a caminar tu sola..... O incluso es posible que ella no fuera una buena brújula y por eso se ha roto. No se Adriana....yo pienso que tu camino está ahí, que lo puedes seguir recorriendo. No tener brújula no significa que no sepas como llegar a tu lugar."

Me di cuenta de que todas esas palabras eran palabras de consuelo, pero estaban vacías. Para alguien que tiene un problema de orientación, es muy difícil caminar sin brújula. Por eso siempre se empeñan en llevar una y sin ella están perdidas.

De pronto Adriana me miró y me preguntó: - "¿Y si la brújula realmente está en nuestro interior?, ¿Y si empiezo a confiar en mi?, ¿Y si en vez de buscar un lugar al que ir, me busco a mi misma?"

Fue cuando realmente me di cuenta de que la brújula no se había roto. La brújula seguía con ella y siempre estaría con ella.

Cuando ya se había ido, me sorprendí a mi misma preguntándome si algún día me pasaría lo mismo que a Adriana......

Solo pido una cosa, que mi brújula nunca se rompa y que siempre esté a mi lado. Yo no soy tan valiente como Adriana y aunque se que también tengo una en mi interior, no se, ni quiero caminar sin una brújula sobre mi mano.

No quiero caminar sin "Ti".

Rosema, 03 de mayo de 2015

viernes, 1 de mayo de 2015

MACEDONIA


Dónde sentarnos un rato... Buscaba asientos para descansar unos momentos, en medio de aquel barullo de música, luz y colores de toda clase. 
La noche en la discoteca Ku de Ibiza tenía promesa de alargarse aún más.
Mi pareja estaba radiante. Sus ojos brillaban resaltando las emociones que se le transparentaban a flor de piel.
Confiando hallar otro ambiente, quizás más tranquilo, tiré de ella.
- " ¿Dónde  vamos?"- me dice con un mohín enloquecedor.
- " Tengo sed" - le dije, sin confesar que estaba realmente cansado.
Habíamos entrado alrededor de las diez a la discoteca y salvo unos breves minutos de parada para tomar un Cardhu sobre hielo picado, todo había ido enredado en baile, espectáculo y alguna charla intrascendente.
Realmente los ojos se llenaron de visiones de gente disfrutando de una noche loca.
Los sentidos habían bebido emociones de ritmo, olores, roces de piel, y largas sensaciones de disfrute.
Ese cuerpo ligeramente sudado, su desnudez exiguamente vestida, habían despertado mi deseo. Y todo el ambiente que allí nos empapaba dejaba hora tras hora un regusto a deseo. Los ritmos retumbaban en los oídos y en las entrañas.
El cansancio a las tres y media de la madrugada pesaba sobre todo en mis piernas.
Y allí, en una terraza superior, algo apartada, junto a una pequeña barra bar, lo vi. Era un...¿sofá?, ¿ banco redondo?. Un montón de cojines de colores en forma de... ¡fruta!...donde también se intuían algunos cuerpos semienterrados. No se por qué, o quizá sí, me pareció que aquel espléndido frutero sofá me gritaba llamándome.
- " Ven, sentémonos un rato a descansar"-
Aunque más que sentarnos, lo que hicimos fue lanzarnos sobre aquella montonera de cojines.
Me abracé a una  manzana verde y ella lo hizo sobre una pareja de cerezas, alrededor de plátanos y ciruelas.
La música también llegada hasta allí, pero más atenuada que en las ruidosas pistas de abajo y por encima de los gritos que subían desde la pista piscina.
Logré sacudir parte del cansancio y acercarme hasta la barra bar para pedir las bebidas.
Y con ellas regresé hasta donde ella estaba.
No lo vi hasta no estar sentado a su lado. Sólo supe que algo ocurría cuando ella, dándome unos golpecitos con la mano en mi pierna, me señaló su costado izquierdo, el más alejado de mí.
En su cara había un sonrisa extraña, pero en la mía seguro que se plasmó una sorpresa mayúscula.
Sobre su pierna, una mano se movía en una  caricia lenta, surgiendo de debajo de un cojín en forma de plátano.
Mi primera reacción se dirigió  a retirar esa mano intrusa que osaba acariciar esa piel que yo estaba deseando toda la noche y que ya consideraba mía.
Pero justo cuando alargaba mi mano para retirar a la intrusa, sentí  algo caer sobre mí. Se trataba de una fresa gigante, de un rojo intenso, que acaba de posarse sobre mi regazo. Y la fresa traía algo más..... Pues una mano venia bajo ella. Y esa mano no estaba quieta, se movía con suavidad sobre mi bulto de la entrepierna.
Sé que resulta sorprendente pasar de un momento de asombro, por lo que había visto en la pierna de mi pareja, a la sorpresa en forma de fresa, y acabar con una sonrisa paralizada por esas caricias que se movían  hábilmente sobre mi pantalón.  
No podría calcular si fueron instantes cortos o regodeados y lentos momentos. Pero la complicidad con mi pareja y ciertas sonrisas que aparecieron en  aquella macedonia de frutas, olvidaron el cansancio, dejaron de sufrir las estridencias de la música y dieron paso a una sesión de emociones despersonalizadas.
Sólo la excitación envolvió besos, caricias y gemidos.
Y conocí una costumbre ibicenca en cuanto las luces de Ku comenzaron a decirnos que había que abandonar el frutero. Todos los ocupantes de aquel  frutero trasladamos nuestro morboso deseo de conocernos más profundamente hasta una playa cercana.
Y allí la luz del amanecer nos sorprendió entre las dunas envueltos en sexo y placer escuchando el sonido suave de algunas gaviotas.
 
 
Wolf, mayo 2015
 
 

jueves, 30 de abril de 2015

MI ALFOMBRA MAGICA

Ayer hizo 8 años que me casé y estoy tremendamente feliz.

Feliz porque lo recordé cuando ya había finalizado el día.

Feliz porque al recordarlo no me ha dolido ni un poquito.

Feliz porque me siento como cuando tiré esos preciosos zapatos azules al fondo del armario porque un día llegué a casa con los meñiques destrozados y descubrí que no eran lo que necesitaba.

Feliz porque sin haberlo recordado, pasé una noche estupenda de risas, placer, un pelín de dolor, mucho amor y cariño, con la persona que ahora me acompaña en mi camino, que es mi luz y mi guía, que me está poniendo muy fácil la vida en general y mi vida en mi particular, que es mi maestro y al que sobre todo quiero con toda mi alma.

Si, es mi primer aniversario de boda separada y SOY FELIZ!!!!!!!!.

A la mierda los zapatitos azules y bienvenida la alfombra mágica sobre la que ahora descanso, que me hace volar y me llena de felicidad sabiéndome feliz a mi.

TQML.



Rosema 27 de Abril 2015

sábado, 11 de abril de 2015

NOS ENCONTRAMOS EN UN RATITO, MIENTRAS SOÑAMOS





Y así fue, mientras soñábamos nos encontrábamos todas las noches.  Nos tocamos de arriba a abajo. Tapas mis ojos con tus manos mientras me susurras....-"eres mía, solo mía"...

Una de tus manos recorre mi cuello y aprieta ligeramente mientras con la otra mano manejas tu fusta dando suaves pero intensos golpes en mi clítoris.

Después me inclinas sobre el potro y utilizas el flogger con precisión y fuerza pero mirándome a los ojos sin perder detalle de ninguno de mis parpadeos, entendiendo cada uno de mis gemidos y de mis lamentos.

Tras una lista interminable de azotes y con mi culo de un rojo intenso, juegas con las velas, rojas también, del mismo rojo intenso que mi culo. Boca arriba sobre la mesa dejas caer un reguero de cera con el que recorres mi cuerpo, juegas con mis pezones y los estiras como si fueran chicle, la cera cae sobre ellos y se ponen aun mas duros de lo que ya estaban, cubiertos de cera roja veo como los miras...como los tocas....como los deseas....totalmente arqueada, sentía la cera bajando desde mi ombligo hasta el mas preciado objeto de tu deseo y que tan bien cuidas.

Me colocas de rodillas delante de ti y con el flogger retiras la cera....primero pezones, mmmmmm, que dolor...que placer....y así con el resto del cuerpo hasta llegar al coño, en donde utilizas una paleta de madera, Los golpes son tan excitantes que noto mi humedad....no puedo mas...Levanto la mirada para pedirte permiso.

Siento tanto placer al ver tu cara y al sentir tus deseos que creo que me voy a desmayar, por fin me follas, fuerte, desgarrado, duro y después suave, y de nuevo duro, hasta que tu oro cubre mi cuerpo y llena mis entrañas, mezclándose con mi pasión y con mi miel.

No podía mas, no podíamos mas.....!!!!!

Nooooo, me despierto....porras...ahora nooooo. !!!!!

Despierta ya pero con los ojos cerrados, alargué mi mano buscando entre mis sábanas tu cuerpo pero no estaba. Una lágrima recorrió mi mejilla mientras una sonrisa se dibujaba en mi boca, que ya es tuya, mi Amor. Curiosamente mi culito estaba rojo y mis pezones ardían...Fue un sueño o estuviste aquí de verdad?

Te sueño mi Señor, Wolf_Olaf.

Rosema, abril 2015

viernes, 10 de abril de 2015

HASTA EL AIRE QUE RESPIRO, YO MI VIDA, TE REGALO


Los mordiscos de mi Lobo me apasionan. Me apasionan porque ha devorado la vida de forma tan intensa que no puedo por menos que envidiarle. Esos mordiscos son las historias vividas y las anécdotas que han enriquecido su vida y su persona. Este es uno de ellos.

Recuerdo la noche en que me habló de Bianca y Leonardo. Esa historia me conmovió de tal manera que no he podido evitar pedirle permiso para poderla compartir con todo aquel que quiera leerla.

Todo empezó en una de nuestras veladas interminables...Estábamos escuchando música y El me pidió que buscará una canción en internet: “Te regalo yo mis ojos”.

 No conocía la canción pero sorprendentemente despertó muchos sentimientos en ambos, no sólo en El.

La escuchamos mientras nos mirábamos a los ojos y cuando terminó, vi como la emoción había enmudecido su boca y humedecido sus ojos. Estaba realmente emocionado. Yo estaba muy sorprendida, jamás le había visto así y eso hizo que mi curiosidad por lo que significaba aquella canción se incrementara hasta límites insospechados.

Mi Lobo intuyó mi curiosidad y comenzó a relatarme la historia.

La historia comienza con un viaje que tuvo que realizar Leo a Milán. Era un ejecutivo de una marca de coches que obviaremos para no hacer publicidad gratuita como dicen en la TV. Tenía que desplazarse a Milán para una importante reunión. Como suele ser habitual en este tipo de actos, se acostumbra a salir a cenar y luego tomar unas copas en algún lugar de moda. Pues bien, eso fue exactamente lo que hizo Leo junto con el resto de compañeros que asistieron a la reunión.

Se dirigieron a una discoteca situada a no mucha distancia del hotel en el que se hospedaban todos, El Gran Hotel et De Milán. Era una discoteca pequeña, acogedora y en el escenario cantaba una joven con un precioso pelo rubio que caía sobre sus hombros. Sus grandes ojos verdes iluminaban la sala y su voz rota llenaba el ambiente.

Leo se quedó tremendamente impactado, era una mujer delgada, de pequeña estatura y aspecto débil pero su voz transmitía una fortaleza que dejaba con la boca abierta a todo aquel que se fijaba en ella. En varias ocasiones, debido a la proximidad de la mesa con el escenario, sus miradas se encontraron.

Al ser un grupo importante de clientes, el dueño de la discoteca invitó a la cantante para que se sentará con los ejecutivos y el sitio que ella escogió fue precisamente a su  lado, junto a Leo.

Comenzaron a hablar, reír, compartir anécdotas, hasta que la noche fue dejándolos solos. Cuando llegó la hora del cierre del local, Leonardo se ofreció a acompañar a Bianca a su casa y ella aceptó. El taxi también les dio intimidad. Por lo que una mirada bastó para que Leo supiera que el chofer debia modificar la dirección para dirigirse a Vía Alessandro Manzoni, 29, la dirección de su hotel.

La noche puso en evidencia las condiciones de dominante y sumisa. La entrega de aquella criatura delicada elevó sus sentimientos y emociones hasta cotas intensas. Pasaron cuatro días inolvidables y el último de ellos, Leo puso especial interés en conquistarla. Era un depredador, y esa vez no iba a ser menos. La hizo regalos, la invitó a los mejores restaurantes, pasearon por preciosos jardines y Milán fue testigo de las artes seductoras de aquel lobo español y la sumisión de aquella preciosa criatura.

Muchos momentos de aquellos días los emplearon en un sexo arrollador. Y el descubrimiento de que juntos constituían algo emocionante, les hacía buscarse apresurados, como si el tiempo se les estuviera escapando entre abrazos.  

Cuando llegó el momento de volver a Madrid, el no quiso que le acompañara al aeropuerto, era consciente de que la aventura ya había terminado...no quería alargarlo más. La metió en un  taxi, sin apenas más que el último beso apresurado. Y allí se quedó Leo, en la puerta del hotel, a punto de coger otro taxi que le llevaría en dirección al aeropuerto. El aún recuerda que pudo vislumbrar una lágrima en la mejilla de ella

Esa escena para cualquier viandante que la hubiera observado habría sido clarísima. Él se iba sin mirar atrás, con una sonrisa en su boca y satisfecho. Ella se perdía en aquel  taxi, con ojos tristes, una sonrisa melancólica y seguramente,  echándolo de menos sin que se hubiera alejado ni dos metros de la puerta del hotel.

Pasaron los años y Bianca le enviaba alguna que otra carta que Leo nunca contestó. Lo último que ella le envió fue un sobre con una carta que decía así: "Ti ricordo, caro Leo". En el sobre había un casete con una canción que se titulaba "te regalo yo mis ojos". Leonardo la escucho solo una vez y el sonido de aquella voz rota fue como un puñetazo de recuerdos. Una estrofa de la canción se quedó grabada en su memoria para siempre aunque no volviera a escuchar la canción hasta unos cuantos años más tarde...

 

".....Tú que ahora me has enseñado

Como no se quiere más

Te regalo yo mis ojos
Mis cabellos y mi boca
Y hasta el aire que respiro
Yo mi vida te regalo,
Así espero que comprendas
Que mi amor es algo grande
Y que el tuyo solamente
Vale poco casi nada..."       


(Gabriella Ferri. “te regalo yo mis ojos”)



Yo estaba impresionada y emocionada. Allí estaba con Leo, mi Lobo. Fui consciente entonces de que una sombra de remordimiento oscurecía su mirada. Se sentía culpable. Él no se había enamorado, ella sí......En su juventud ni siquiera reparó en eso, solamente el día que recibió la carta con la canción grabada fue consciente del sufrimiento de Bianca. Pero su instinto de supervivencia y su afán de apartar de su cabeza todo lo que le hacía sufrir, hicieron que se olvidara de Bianca y la escondió en una esquinita de su pensamiento.

En ocasiones la recordaba pero nunca había hablado de ello antes con nadie. Era la primera vez y me había escogido a mí para hacerlo. Esto me hizo pensar. Me sentía identificada con Bianca, yo soy extremadamente sensible y enamoradiza, aspectos que también la caracterizaban a ella.  

¿Puede ser que yo sea la forma de redimirse de aquella culpa escondida en su cabeza? Quién sabe.¡....

 Miró mis ojos y supo leer en ellos, disipó mi duda con una sonrisa y me dijo... –“Mi niña, nunca me enamoré de ella, ese fue mi pecado. Mi penitencia es haberme enamorado de ti como no lo he hecho con nadie. Te quiero vida mía.”

Y tras esas palabras, en nuestro silencio, sonó de nuevo la canción.

https://youtu.be/gcyBk50va2k

Rosema. abril 2015

lunes, 6 de abril de 2015

ALBAHACA


Su mirada era morena y apasionada. Yo había hablado con ella en muchas ocasiones a través de aquellas, ya desaparecidas,  salas de chat. Su inteligencia y la emoción de sus ideas me había cautivado.  Deseaba conocerla, verla y comprobar que la imagen que había dibujado correspondía a alguien de carne y hueso. ( Inquietudes que genera el ciberespacio!)
La ocasión me la proporcionaba aquella excursión  de pesca, que debía partir de un puerto cercano al lugar donde ella residía.
Adelanté el viaje en coche unas horas, para pasar a verla. Mi aviso había sido acogido de buen grado. O al menos así me lo pareció a mi.
Sus pasos eran firmes, y la sonrisa que vestía eliminó enseguida los nervios iniciales.

- " Me alegro de conocerte Wolf" -

Dos besos en la mejilla me dieron también cordialidad . Pero lo que recuerdo con nitidez, fue aquel aroma profundo, pero no cargante. Perfume fresco, perfume inusual, no conocido. Algo me hizo pensar en hierbas  aromáticas. Debe ser cierto que la principal propiedad de las hierbas aromáticas, consiste en la cualidad de condimento de los alimentos.   Quizás por eso, sentí apetito .. Puede ser !

- " Encantado de conocerte, Ana. Se me ha hecho mas tarde de lo que esperaba. Confío que puedas dedicarme unas horas. Así es que si te parece,  nos vamos a tomar algo y luego cenamos. Tengo unas ganas tremendas de contarnos muchas cosas."

Su sonrisa asintiendo, mientras le abría  la puerta del coche, coincidió de nuevo con esa oleada de aroma. Siempre he sido movido por los aromas. La exquisitez de algunos me conmueve. La profundidad de otros me emociona. Incluso alguno enciende mis deseos de forma instantánea.
Aquella terraza junto al mar, el sonido de las olas y la tranquilidad y cordialidad de aquel encuentro, confeccionó una tarde propicia a sentirnos tremendamente cómodos. El resultado, valioso y grato, cimentó  una amistad muy profunda y esa corriente que al establecerse hace a los interlocutores mas íntimos.
Dimos repaso a su historia,  a la mía, al intercambio de gustos y aficiones. De amigos comunes y de como estaba evolucionando este mundo nuestro de bdsm.
No voy a contaros detalles de la historia, pues podría ser reconocida y no es ese el motivo de este relato. Solamente os diré que se trata de una mujer excepcional, valiosa bajo todo punto de vista y emocionantemente deseable para cualquier hombre. Y fijaos que no digo " hombre dominante"; debería quizás decir "lobo".
Sus experiencias se habían movido siempre como mujer sumisa, que no buscaba un amo concreto, sino una colección de sumisiones o entregas que enriquecieran su vida e hicieran mas placentero su camino. Sus gustos estaban entre la disciplina inglesa y la sumisión sexual mas completa.
No era lo habitual, no era lo frecuente. Y si sumábamos a ello un gusto exquisito de detalles, me encontraba junto a una de las mas soberbias joyas del mundo de bdsm que había conocido jamas.   
Y la cena en aquel pequeño restaurante marino, fue sabrosa, deliciosa y lenta. Saboreada  hasta tarde, hasta que las horas que llevábamos juntos se hicieron muchas y el dueño del restaurante nos insinuaba la hora de cerrar.
Salimos por la puerta de atrás, pues había cerrado la principal para evitar la entrada de nuevos clientes. Daba a un pequeño jardín donde por encima incluso del  olor a manteles recién lavados tendidos en una cuerda, sobresalía otro que no reconocía yo.

- Uhmmmmmmm   ¡ albahaca ! - exclamó ella parándome.

Y acercándose a unas macetas colgadas en la pared, arrancó unas hojas a puñados. Luego se  acercó a mi, guardó las hojas en su bolso y tomando  dos o tres de ellas, las olió profundamente y, ante mi asombro, las acercó a mi boca ....las restregó sobre mis labios, y sin aviso previo, subió su boca a la mía, con una beso apasionado. Aprisioné su boca, la abracé y el sabor a albahaca me produjo una reacción insospechada, inesperada  incluso por mi mismo.
Devoré su cuello, excitadísimo, hambriento de hembra, salvajemente ansioso.
Sin hablar conduje hasta un rincón oscuro  de aquel paseo marítimo, donde degustamos nuestros cuerpos sin freno, sin hartarnos. Banquete de sexo y emociones que acabó en un postre mutuo con sabor, olor y textura de albahaca.



Wolf Olaf abril 2015

lunes, 9 de marzo de 2015

MI VOLUNTAD (Lo que hago, lo que me apetece hacer)


 
 
- " Lo sé, querida niña. Pero aun no deseo que te dejes llevar por el placer."

Tome sus manos y se las alcé sobre su cabeza. Ella había obedecido mis órdenes y postrada ante mi, su mano maniobro sobre su sexo, hasta que la ordene parar. Allí  de rodillas su cuerpo estaba poniéndose tenso, como anuncio de la llegada de su orgasmo. Pero quería controlarlo todo.

Yo deseaba mantener en mis manos las riendas de todo el momento. Controlar el tiempo, la forma y  con ello llevarla a un estado de excitación, que ya conocía de otras ocasiones. Quería volver  a ver su rostro descompuesto por la ansiedad, por las ganas de dejar que su cuerpo recibiera el placer que las caricias habían buscado.

Mi control sobre su voluntad era su propio regalo. Su entrega era total en aquellos momentos. Mi control  me hacía feliz y su entrega me completaba, como hombre y como dominante.

Teníamos una relación que ya había cumplido el año. Nuestros encuentros se incrementaban y la intensidad de los mismos crecía a cada paso.

Aquel floger que ella me había regalado  en la segunda sesión, tenía escrita en cada una de sus tiras una fecha. Cada fecha correspondía a un encuentro. Debo ver si se están acabando las tiras  para reponer el primero. Por mí, desearía que faltasen siempre. Que nuestros encuentros se prodigaran aún más. Que su intensidad no parara de crecer.

Esta tarde tenía el propósito de  superar alguno de los límites que ella aún conservaba.
Pero para eso, debía llevarla hasta una situación de deseo desesperado.  Necesitaba que su ansiedad gritara, que sus resistencias se quedaran en un segundo plano y que, de mi mano, diese un paso más en la dirección que llevábamos. 

 Alzándola del suelo, la guié  hasta la cama. La eche sobre ella y sujete sus muñecas en las suspensiones que había sujetado al cabezal de la cama. Tomé sus piernas e hice lo mismo con los tobillos, abriendo ese formidable espectáculo que siempre me emociona.

El color en su rostro demostraba la emoción que sentía.   No podía ver sus ojos pues aquella venda negra  los ocultaba. Estaba mordiéndose el labio inferior, con ese gesto encantador y sensual, que frecuentaba.

Así, desnuda, sujeta, abierta, emocionada.... Representaba un espectáculo soberbio que, si fuera un pintor dudo me atreviese a plasmar, o si quisiera fotografiarlo no creo que ninguna cámara, fuera capaz de captar en toda su belleza.

- " Mi Señor, mi Dueño,  ....." - su voz sonó como un susurro.

- " Calla ! Quiero disfrutar de este espectáculo. No hables. Solo siénteme."

Tome en mis manos la crema corporal y puse en ellas una cantidad abundante. Supe que ella sabía lo que iba a seguir, porque el sonido de la tapa de aquella crema, ya era conocido. Ella conocía la crema Nivea y sus efectos en mis manos. De ahí su sonrisa.

Comencé a sujetar su cuello con ambas manos, extendiendo la crema de forma circular. Los gestos de los dedos resbalaban por ambos costados de su cuello, de delante hacia atrás. Una y  otra vez resbalaban mis dos manos, mientras ella echaba hacia atrás la cabeza y su barbilla subía. El gesto me produjo un efecto inesperado por ambos. Pero al contemplar su rostro y notar como recibía ese masaje.... No pude frenarme. Mi boca se acercó a la suya y aprisione el labio inferior entre los míos.

El beso por inesperado, por apasionado, arranco de nuevo sus gemidos. Incluso enredando mi lengua con la suya, el gemido sordo se hizo más y más ronco.

Su cuerpo se tensaba, el tronco se arqueaba y todo su ser pedía a gritos mi contacto.
Me buscaba, me deseaba, me pedía...
 
 
De nuevo su voz : - " mi Señor, mi Dueño...." 
 - " Silencio ...calla. Aun te queda mucho para recibirme. "
 De nuevo mi  control . Volví a hacerme dueño de la situación  y me incorpore. Mas crema y de nuevo mis manos regresaron a su cuerpo. Esta vez redondee sus hombros y extendí suavemente la crema hasta su pecho.   Aquellos pechos tan conocidos por mi, siempre me hablaron. Respondían a mis caricias de forma automática.
Sus pezones tenían vida propia y yo sabía hacerles que me mostraran su fuerza, sus deseos. Se elevaron, se endurecieron y erguidos desafiaban  toda mi entereza.

 De nuevo, ...otra vez...tuve que inclinarme sobre ella. Caí en una fiebre de deseo de besarlos, lamerlos, chuparlos y mordisquearlos .....

Las imágenes de otros momentos vividos en situaciones similares me llegaron rápidamente.. La imaginación perversa del dominante busca en esos pezones un espectáculo visual único. Los soñaba apretados por unas pinzas o sometidos a una presión de mis manos entregándose a la corriente que fluye entre la sumisa y su dueño.

Sin embargo, solamente pude sentir que crecían en mi boca, no fui capaz de frenar
en mis impulsos. No me incorporé. Inclinado sobre ella, seguía besando sus pechos, mordisqueándolos.

La diferencia entre lo que  imaginaba, lo que se esperaba de mí, incluso de lo que yo mismo había practicado en  otras sesiones, y lo que estaba haciendo, en el fondo estaba intrigándome. Mi voluntad parecía querer una cosa y mis instintos y deseos otra.
Se suponía de un dominante veterano, versado como yo, en ocasiones de similares características, que una sesión de bdsm,  con  una sumisa, también experimentada y perfectamente entregada a esta relación,  que los llamados cánones de la disciplina, iban a marcar este encuentro.
 Pero aquella mujer me tenía inmerso en un volcán de sentimientos diversos y profundos.
Mi voluntad, mis intenciones preconcebidas o planificadas se estaban viendo inundados por un deseo carnal y un afán de proporcionarla y de proporcionarme, lo que solo tiene una definición : PLACER .

El ansia de placer no nace solamente de un objetivo hedonista. Cuando sientes que la persona que está  junto a  ti, te provoca una corriente de cariño, un afán de protección, de emoción sexual intima, algo está pasando entre ambos. Una apreciación superficial la llamaría amor. Pero creo que esa palabra se queda insuficiente y corta.
Yo amaba a esa mujer. Deseaba a esa mujer. Quería a esa mujer.
Ante esa corriente de mis sentidos, las formas d expresión se mueven en abanico de actos, que no están guiados  por cánones o normas. Las prácticas de bdsm  no están escritas como un código de conducta o procedimiento a seguir. Siempre dije que no hay dos relaciones iguales. Existen muchas etiquetas; tenemos la tendencia a clasificar y agrupar; a decir que una relación es de clase equis.
No hay clases o grupos de actuación. Cada relación amo/sumisa es un universo distinto, no comparable con ningún otro .
Aquí y ahora, recordando esa "sesión", entiendo mis reacciones. Explico mis actos, sabiendo que entre ella y yo había todo eso. Amaba a esa mujer,  me fascinaba esa mujer, quería a esa mujer.
Y a ella la transparentaba esa sinfonía de gemidos. En ellos había una hermosa canción de amor y de entrega también. En su letra se podía escuchar deseo a borbotones.  Su admiración demostrada a cada momento de nuestros encuentros podía entenderla esa tarde, envuelta en su gesto. Inmóvil casi por completo, sujeta y abierta, decía:
- " Tómame  mi  Amo. Te quiero mi Señor.
      Bésame, muérdeme, hazme tuya, follame, mi vida !! "

Mi abrazo se hacía más urgente. Mi deseo crecía como la desnudez de mi cuerpo que yo mismo estaba precipitando.

Pude por fin incorporarme. Tenía necesidad de ver sus ojos. Yo sabía el color y el brillo que debían tener en esos momentos. Pero quería también leer el mensaje que me enviaban. Jamás vi unos ojos que hablaran tanto como los de mi querida sumisa.

 
 

Inclinándome sobre ella quite la venda que cubría sus ojos, mientras ponía un suave beso en sus labios. Bese asimismo  cada uno de sus párpados y aspire de nuevo su perfume.

Tenía mis sentidos llenos de sensaciones. La vista disfrutaba de su hermoso y deseado cuerpo, de los colores de su rostro. Mis oídos se habían recreado y emocionado con esa canción de sus gemidos. Disfrutaba del aroma que siempre desprendía, y que ahora se mezclaba con la generación del deseo que ambos dejábamos en toda la habitación.
La tarde estaba transcurriendo sin apenas darme cuenta. No sabía la hora, no quería saberla. La  luz asomando por la ventana me permitía ver sin encender ninguna y por los colores que adornaba, deducía que debía ser media tarde.

Mis aficiones visuales siempre me llevan a contemplar y recrearme con  las imágenes, como si de una fotografía se tratase.
Di un paso hacia atrás, respire profundamente y contemple.
Dios ¡ quien tuviera una cámara aun no inventada para plasmar el formidable espectáculo que  tenía ante mis ojos¡.

Ella permanecía desnuda en la cama. Sus brazos abiertos, sujetos  por las muñecas al cabezal de aquella cama, tenían expresiones de abrazos rogados. La cabeza tenía cierta inclinación hacia la derecha, y en su mirada se leían ruegos  y anhelos que yo disfrutaba en leer.
Su cuerpo estaba tenso.  Sabía que deseaba sentirse poseída, penetrada y que ansiaba dejarse resbalar por un placer profundo, intenso e interminable.


De nuevo mi instinto comenzó a discutir con mi voluntad. Lo que mis experiencias pedían repetir incluso me llevaron a pasear la mirada buscando ese floger que debía estar por allá cerca. Mi dominación contenía esas prácticas, su entrega las rogaba. Ella esperaba sentir  en cualquier momento la descarga de unos golpes que a ambos nos encendían.
 
 
Pero la voluntad caminaba por otros derroteros. Como si tuviese mente propia.
A mitad de camino, en esa encrucijada, entre la disciplina del dolor deseado y la terrible tentación de zambullirme en su cuerpo para besar, lamer y penetrar, recordé un detalle que había preparado esa tarde.
Sobre la mesita de noche, envuelta y discreta había una rosa. Una enorme rosa azul. Si, azul, como el mar intenso. Azul, con ribetes oscuros, casi negros, como un sueño de pasión y emoción.
Cuando vi esa rosa, no dude un solo instante. Ese seria mi regalo.

La costumbre, ya conocida y sabida por ella, era que tras cada sesión yo acostumbraba a regalarle algo. Algo que no tenía más intención que unirse al recuerdo de lo vivido. Algo pequeño o insignificante, pero que ella adoraba y coleccionaba.
Tome la rosa y la libre del envoltorio. La puse ante sus ojos y recordando esa hermosa canción de Gloria Trevi ( "Una rosa blu")

              "Que un instante valga por intenso mas que una eternidad....
               Dulce cual perversa .... "

- " Tu recuerdo para hoy, mi querida niña " - le dije
 

 
 No hablo, no pronuncio palabra alguna. Solo vi su expresión decirme mucho más que ningún verbo. Solo sentí como  se emocionaba.

Y no lo pensé más. Pasé a la acción sin escuchar más pensamientos interiores.

Mis besos habían recorrido ese rostro, mis manos habían sujetado y acariciado ese cuello, sus hombros y sus pechos. Mi boca se había amamantado glotona de aquellos pechos. Y aun ansiaba más.

De nuevo volví a untar mis manos abundantemente con aquella crema, dispuestas a proporcionar un masaje y unas caricias que mi propio deseo me inspiraba.
Subí a la cama y me arrodille entre sus piernas.
Sin preámbulos puse las manos sobre sus caderas  y comencé a realizar aquel masaje circular, que dibujaba sus caderas y su vientre.

Ahora si la escuche entre murmullos.
- " Mi dueño, mi señor, mi amo......"
Y entremezclado con gemidos leves, sordos y casi roncos, su cuerpo se arqueaba y alzaba al ritmo del recorrido de mis manos.
Baje hasta sus muslos y dibuje en ellos círculos lentos, arabescos de emociones en su interior y presiones encendidas por mi propio deseo.

En la portada de su sexo ya notaba el brillo de su excitación. Y con ese brillo mi hambre y mi sed se hicieron más fuertes.

- "  Quiero mi gota de miel" - le dije. Y sin esperar,  pase mi dedo índice por entre los labios de su sexo y recogí esa gota. Con el sentido de propiedad que siempre me inspiraba ese gesto.
- " Es mía,  es para mí. " - dije saboreando esa gota que me contaba tanto de ella.
Seguía sintiendo necesidad de comportarme como se esperaba lo hiciera el Amo Dominante que siempre había sido. Aquello que incluso en mi relación con esta preciosa mujer se presumía por ambos y por todo aquel que nos conocía y sabia de la relación que manteníamos ambos.
Las sesiones anteriores que habíamos mantenido podrían enmarcarse o clasificarse como el camino en las prácticas de BDSM , que un dominante experimentado debía mostrar a aquella sumisa relativamente inexperta y principiante. Todas las sesiones que ambos habíamos   mantenido hasta ahora, fueron satisfactorias, emocionantes y gradualmente mas intensas.
Pero siempre dije que no existen dos relaciones iguales. La suma de sentimientos que veía nacer en mí, no se parecía a ninguna relación anterior. En días pasados nuestros encuentros fueron confirmándome que algo muy especial  nos estaba uniendo. Las charlas que habíamos mantenido estaban tejiendo una relación de entrega  y aceptación envuelta en emociones de afecto, amor, protección y de un deseo mutuo profundo.
Sus propias circunstancias personales y familiares, las mías, ...todo, se nublaban cuando nos encontrábamos.

Yo había nacido como lobo perverso y depredador que devoraba presas a lo largo de su vida, como quien se para a calmar una sed insaciable en cada estación de servicio, o parada en su camino.
Y aquí estaba yo, ante esa espléndida mujer, entregada a mí, dispuesta a someterse a mi voluntad de trato. A ser utilizada a mi voluntad, porque ella me sentía como su dueño.
Y el conflicto que se sostenía en mis deseos, estaba aún sin clara inclinación . Lo que se esperaba de mí y lo que deseaba con enorme fuerza carecía aun de  vencedor.
Siempre cuidé mi compostura, mis gestos y mis maneras no eran solo fruto de la propia inclinación. Creo que inconscientemente había desarrollado  ciertas formas de dominación, que especialmente se mostraban en los momentos de una sesión.
Y hoy, esta tarde, allí estaba yo, desnudo, arrodillado ante el cuerpo tendido de aquella mujer, saboreando en mi boca el incipiente jugo de su placer.
Lo paladee como si esa miel fuera la más exquisita de las bebidas que jamás hubiera probado.
Y en mi cara debió dibujarse una evidente satisfacción, porque. Ella sonriendo me preguntó :

- " ¿ Te gusta mi Amo ?"

- " Hmmmm Delicioso mi niña !. "

Al tiempo mis manos bajaron hasta su entrepierna y comencé un masaje/caricia con  los dos pulgares ascendiendo despacio por los labios de su sexo. Las palmas de mis manos estaban en su bajo vientre y solo movía los pulgares.  Despacio, muy despacio. Desde abajo hasta la unión superior de ambos labios. Allí donde la elevación dibuja un  escondite para esa perla que yo sabía preciosa.

De nuevo la canción de sus gemidos se escuchaba al compás de mis caricias y de las elevaciones de su cuerpo. Ello me excitaba más y más, de forma que mi sexo se hinchaba ansioso.
Grité ...si, grité un desesperado  -  "¡!!!joder cuanto te deseo !!!
Me acerque a las suspensiones de sus muñecas y de sus tobillos y la solté de su
presión.

No dijimos nada más. No hablamos apenas en lo que restaba de tarde.

 
 
“Y aquella tarde se hizo eterna,

   Encerrados  en nube de emociones..

  … y las lentas horas, no se atrevieron

  ni siquiera a molestarnos .””


Dedicado a MN, que conmueve mi voluntad a cada paso que damos juntos.

Wolf Olaf, enero 2015.

domingo, 8 de marzo de 2015

UNA MUJER COMPLETA

Hoy día de la mujer, después del bonito despertar que me has regalado, mi Lobo, solo puedo sentir y pensar que adoro todo lo que forma parte de TI, tu lado fiero, tu lado tierno, tu lado mas perverso, tu lado pulpo, tu gran sonrisa de águila, tu sentido protector, tu amor hacia mi, tu experiencia, tu paciencia y todo lo que compartes conmigo.

Eso es lo que adoro de Ti.

Eso es lo que me hace sentirme como mujer mucho mas completa que nunca.

Soy MUJER, trabajadora, inteligente, con sentido del humor, guapa, lista, sin abuela y encima tengo a mi lado al mejor Dueño, Amante, Maestro, Compañero, Amigo, al mejor Hombre que jamás pude soñar y el que en estos momentos me hace mas feliz.

Deseo hacerte igual de feliz a ti mi Lobo.

Hoy día de la Mujer, me siento una GRAN MUJER gracias a Ti Wolf Olaf. TQ.


 ¡¡¡¡¡¡¡FELIZ DIA A TODAS LAS MUJERES Y GRACIAS A TODOS LOS QUE NOS HACEN FELICES Y MAS COMPLETAS!!!!!!

Rosema, marzo 2015

sábado, 21 de febrero de 2015

LA CESION

 
Miro por la ventana y veo los copos de nieve caer, aparto un mechón de pelo que me cae sobre la cara y que a El tanto le gusta retirar. Saboreo una taza de café con mucha espuma. La estampa del paisaje nevado me da tranquilidad y serenidad y mientras tanto me pregunto dónde me he metido?…cómo ha cambiado tanto mi vida?.

Se me escapa una sonrisa.

Estoy recordando el día en el que supe lo que realmente es entregarte a alguien, el día que de verdad supe que mi sentimiento de sumisa era una realidad. Ese día me sentí como si ya no fuera novata….Bien!!!

Recuerdo como sucedió todo y un escalofrío de satisfacción recorre mi cuerpo...no lo olvidaré jamás:

Los dos días anteriores a la entrega de “mi regalo” a mi Señor los pasé entre un mar de dudas y sensaciones contrapuestas. Quería…. no quería, podía…no podía…

Pensaba, le daba vueltas, una y otra vez…Me gustaba sentirme observada por otros mientras Él sesionaba conmigo pero esto era diferente, iba a estar con mi Señor pero no iba a ser Él quien me usara. No podía… Lo pensaba y me parecía increíble que eso me fuera a gustar…Y a El???. Cómo le va iba a gustar eso a El???. 

Se mostraba celoso en muchas ocasiones pero sin embargo, alguna vez habíamos hablado sobre ello y me había fijado en  su expresión, le encantaría recibir ese regalo. Él siempre decía que no estaba preparada y que por supuesto respetaba que yo no quisiera hacerlo. Pero a mí, pensar que para Él era un regalo me excitaba, y de pronto me di cuenta de que el follón que tenía en la cabeza tenía pinta de estar resuelto….Me asustaba y mucho pero al mismo tiempo me excitaba, me daba morbo, lo deseaba. Me sentí mojada, empapada. Había llegado casi a correrme sin tocarme, tan solo pensando en su cara y en mi regalo y en como quería que lo recibiera.

La decisión estaba tomada…iba a ofrecerle a mi Señor una de las pruebas más difíciles que seguramente llevaré a cabo como sumisa. Ni siquiera sabía si iba a poder llevarla a cabo con totalidad pero mis deseos de ofrecérselo los tenia claros.

Esa noche cuando nos vimos, lo supo. No hizo falta que yo le dijera más que unas palabras, que quedan para nosotros en nuestro recuerdo. Me sonrió, me preguntó si estaba segura y yo le contesté con la mirada y apartando mi mechón, como siempre me pedía, para poder verme bien los ojos. Hacía falta decir poco más.

Llegó el día. Fuimos a un hotel, yo estaba realmente nerviosa, mareada incluso…El me cogía de la mano mirándome cada poco, atento por si encontraba en mis gestos, en mi mirada…algo que indicara que no seguíamos con ello. Eso me daba seguridad. Él iba a estar conmigo, cuidaría de mí, y con que le dijera NO, ya sabía que no podía seguir. Lo habíamos hablado, habíamos jugado, habíamos imaginado….pero llegaba el momento de la verdad.

En la habitación había una botella de cava, y tres copas. Precisamente, es la imagen de estas tres copas la que me golpea y me deja paralizada en la puerta. Eran tres copas…..Me miró, le miré, le cogí la mano y sentí su fuerza. Decidí entrar, y curiosamente tuve que ser yo la que tirase de Él. Era extraño, yo lo tenía ya  bien decidido pero Él mantenía ese temor a causa del exagerado instinto protector que sentía sobre mí. No entraba…. Le sonreí. Fue entonces cuando Su mirada se relajó y, por fin, avanzó conmigo.

Me fui a preparar, debía estar desnuda, esas eran las órdenes. Me vendaría los ojos pero no me ataría ni pies ni manos. Debía salir del baño cuando Él me avisara.

Llamaron a la puerta. No hablaron, o al menos yo no fui consciente. De pronto escuché: - “mi niña, ya puedes salir”.

Cuando salí del baño me temblaba todo. Noté una mano que no era la Suya, Me sostenía y me dirigía. Yo debía ir hacia la cama en la que mi Señor me esperaba, desnudo solamente de cintura para arriba. El estaría sentado apoyado sobre el cabecero de la cama y yo debía colocarme entre sus piernas con mi espalda apoyada en su pecho y mi cabeza sobre su hombro. Esas eran las órdenes y yo las conocía de sobra. Las cumplí a rajatabla con la ayuda de un desconocido que se convirtió en mi perro guía.
 

Cuando ya estaba colocada en la posición indicada, mi Señor me acaricio el pelo, aparto el mechón aunque esta vez no había ojos que ver, era tan solo un acto reflejo. Me acarició las mejillas, me tranquilizaba….lo hacía tan bien!!.Si, estaba cada vez más tranquila. Curiosamente no notaba la presencia de la otra persona, era como si no estuviera. Me encantaba como lo hacía….Siguió un buen rato con sus caricias, y yo cada vez estaba más empapada. Yo no podía tocarme pero lo notaba. Estaba empapada como no recordaba haberlo estado nunca. Tenía calor pero quería seguir así…apoyada en su torso desnudo…Siguió masajeando por el abdomen, barriga, e intento abrirse paso entre mis muslos….pero no me había dado cuenta de que los tenía completamente cerrados, juntos y pegadísimos el uno al otro. El paró y me susurro al oído: - “NO???”. Tras unos segundos yo moví mi cabeza de arriba abajo y susurré tan bajo que casi ni yo misma me escuche -“SI”.

 Apoyó una mano sobre mi rodilla derecha y, de forma automática, abrí mis piernas exponiendo todo mi cuerpo y casi mis entrañas a aquella polla que me iba a follar. No era otro hombre, solo era otra polla….lo comprendí perfectamente….no había nada que temer.

Era mi regalo para para mi Señor. Cogí Su mano y la coloqué sobre mi coño. Quería que fuera Él el que abriera mis labios y entregara mi coño a aquella polla que avanzaba hacia mí, aquella polla que no veía pero que notaba. Estaba excitadísima, no podía más. Necesitaba entregárselo o me iba a correr antes,….De pronto noté como la polla entraba en mí. Me arqueé, me moví, pero noté Sus brazos. Me susurró: -“ Tranquila y disfruta,  mi niña….regálame tu placer”-
 

Mi cabeza enloqueció, el placer que había comenzado a nacer en mí, se unió con fuerza a una emoción, física, sentimental y anímica, que formaron una bomba de relojería a punto de explotar.

La polla entraba y mi coño la abrazaba, tragándola hasta el fondo, hasta que sentí el golpe de sus huevos y comenzó a embestirme brutalmente. Y solo la espalda de mi Señor y su abrazo, sujetaban mis sentidos. Una locura de deseo y placer, crecía y crecía hasta el punto de comenzar gemir, de tal forma, que Él tuvo que ponerme la mano en la boca.

La borrachera de mis sentidos me estaba preparando para un torrente. Para una explosión. Notaba que estaba por llegar, pero necesité buscar una mano. Busqué la mano de mi Dueño y la apreté con fuerza, preparándome para lo que se avecinaba sin que nada pudiera evitarlo..
El debió notar lo que iba a suceder y en ese momento, en ese instante, tomó mi rostro, levantó mi barbilla y  me dio un beso profundo y lento pero tremendamente intenso.
 

Ese beso, ese aprisionamiento de mis labios por los suyos, y de su lengua en el interior de mi boca, fue el determinante, la espoleta que me hizo explotar en un orgasmo increíble. La cima de una montaña de placer único imposible de ser descrito con palabras..... Ese fue su regalo. Mi orgasmo lo había provocado mi Señor. Fue increíble, sensacional….

 

Nunca he sabido a quien me cedió. Me habían contado muchas historias sobre cesiones pero jamás hubiera imaginado lo que realmente significó para mí y por extensión para ambos.

De nuevo, una sonrisa se dibuja en mi rostro mientras termino esa taza de café. Mis recuerdos me han transportado a esos momentos vividos. Y su memoria ha calentado mi alma, a pesar del frío que causa la cercanía de la nieve en mi ventana.

Así da gusto ver nevar.

Rosema