Los mordiscos de mi Lobo me apasionan. Me apasionan porque ha devorado la vida de forma tan intensa que no puedo por menos que envidiarle. Esos mordiscos son las historias vividas y las anécdotas que han enriquecido su vida y su persona. Este es uno de ellos.
Recuerdo la noche en que me habló de Bianca y Leonardo. Esa historia me conmovió de tal manera que no he podido evitar pedirle permiso para poderla compartir con todo aquel que quiera leerla.
Todo empezó en una de nuestras veladas interminables...Estábamos escuchando música y El me pidió que buscará una canción en internet: “Te regalo yo mis ojos”.
No conocía la canción pero sorprendentemente despertó muchos sentimientos en ambos, no sólo en El.
La escuchamos mientras nos mirábamos a los ojos y cuando terminó, vi como la emoción había enmudecido su boca y humedecido sus ojos. Estaba realmente emocionado. Yo estaba muy sorprendida, jamás le había visto así y eso hizo que mi curiosidad por lo que significaba aquella canción se incrementara hasta límites insospechados.
Mi Lobo intuyó mi curiosidad y comenzó a relatarme la historia.
La historia comienza con un viaje que tuvo que realizar Leo a Milán. Era un ejecutivo de una marca de coches que obviaremos para no hacer publicidad gratuita como dicen en la TV. Tenía que desplazarse a Milán para una importante reunión. Como suele ser habitual en este tipo de actos, se acostumbra a salir a cenar y luego tomar unas copas en algún lugar de moda. Pues bien, eso fue exactamente lo que hizo Leo junto con el resto de compañeros que asistieron a la reunión.
Se dirigieron a una discoteca situada a no mucha distancia del hotel en el que se hospedaban todos, El Gran Hotel et De Milán. Era una discoteca pequeña, acogedora y en el escenario cantaba una joven con un precioso pelo rubio que caía sobre sus hombros. Sus grandes ojos verdes iluminaban la sala y su voz rota llenaba el ambiente.
Leo se quedó tremendamente impactado, era una mujer delgada, de pequeña estatura y aspecto débil pero su voz transmitía una fortaleza que dejaba con la boca abierta a todo aquel que se fijaba en ella. En varias ocasiones, debido a la proximidad de la mesa con el escenario, sus miradas se encontraron.
Al ser un grupo importante de clientes, el dueño de la discoteca invitó a la cantante para que se sentará con los ejecutivos y el sitio que ella escogió fue precisamente a su lado, junto a Leo.
Comenzaron a hablar, reír, compartir anécdotas, hasta que la noche fue dejándolos solos. Cuando llegó la hora del cierre del local, Leonardo se ofreció a acompañar a Bianca a su casa y ella aceptó. El taxi también les dio intimidad. Por lo que una mirada bastó para que Leo supiera que el chofer debia modificar la dirección para dirigirse a Vía Alessandro Manzoni, 29, la dirección de su hotel.
La noche puso en evidencia las condiciones de dominante y sumisa. La entrega de aquella criatura delicada elevó sus sentimientos y emociones hasta cotas intensas. Pasaron cuatro días inolvidables y el último de ellos, Leo puso especial interés en conquistarla. Era un depredador, y esa vez no iba a ser menos. La hizo regalos, la invitó a los mejores restaurantes, pasearon por preciosos jardines y Milán fue testigo de las artes seductoras de aquel lobo español y la sumisión de aquella preciosa criatura.
Muchos momentos de aquellos días los emplearon en un sexo arrollador. Y el descubrimiento de que juntos constituían algo emocionante, les hacía buscarse apresurados, como si el tiempo se les estuviera escapando entre abrazos.
Cuando llegó el momento de volver a Madrid, el no quiso que le acompañara al aeropuerto, era consciente de que la aventura ya había terminado...no quería alargarlo más. La metió en un taxi, sin apenas más que el último beso apresurado. Y allí se quedó Leo, en la puerta del hotel, a punto de coger otro taxi que le llevaría en dirección al aeropuerto. El aún recuerda que pudo vislumbrar una lágrima en la mejilla de ella
Esa escena para cualquier viandante que la hubiera observado habría sido clarísima. Él se iba sin mirar atrás, con una sonrisa en su boca y satisfecho. Ella se perdía en aquel taxi, con ojos tristes, una sonrisa melancólica y seguramente, echándolo de menos sin que se hubiera alejado ni dos metros de la puerta del hotel.
Pasaron los años y Bianca le enviaba alguna que otra carta que Leo nunca contestó. Lo último que ella le envió fue un sobre con una carta que decía así: "Ti ricordo, caro Leo". En el sobre había un casete con una canción que se titulaba "te regalo yo mis ojos". Leonardo la escucho solo una vez y el sonido de aquella voz rota fue como un puñetazo de recuerdos. Una estrofa de la canción se quedó grabada en su memoria para siempre aunque no volviera a escuchar la canción hasta unos cuantos años más tarde...
".....Tú que ahora me has enseñado
Como no se quiere más
Te regalo yo mis ojos
Mis cabellos y mi boca
Y hasta el aire que respiro
Yo mi vida te regalo,
Así espero que comprendas
Que mi amor es algo grande
Y que el tuyo solamente
Vale poco casi nada..."
(Gabriella Ferri. “te regalo yo mis ojos”)
Yo estaba impresionada y emocionada. Allí estaba con Leo, mi Lobo. Fui consciente entonces de que una sombra de remordimiento oscurecía su mirada. Se sentía culpable. Él no se había enamorado, ella sí......En su juventud ni siquiera reparó en eso, solamente el día que recibió la carta con la canción grabada fue consciente del sufrimiento de Bianca. Pero su instinto de supervivencia y su afán de apartar de su cabeza todo lo que le hacía sufrir, hicieron que se olvidara de Bianca y la escondió en una esquinita de su pensamiento.
En ocasiones la recordaba pero nunca había hablado de ello antes con nadie. Era la primera vez y me había escogido a mí para hacerlo. Esto me hizo pensar. Me sentía identificada con Bianca, yo soy extremadamente sensible y enamoradiza, aspectos que también la caracterizaban a ella.
¿Puede ser que yo sea la forma de redimirse de aquella culpa escondida en su cabeza? Quién sabe.¡....
Miró mis ojos y supo leer en ellos, disipó mi duda con una sonrisa y me dijo... –“Mi niña, nunca me enamoré de ella, ese fue mi pecado. Mi penitencia es haberme enamorado de ti como no lo he hecho con nadie. Te quiero vida mía.”
Y tras esas palabras, en nuestro silencio, sonó de nuevo la canción.
https://youtu.be/gcyBk50va2k
Rosema. abril 2015

Emocionante asi contado por ti Mi Niña
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