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lunes, 4 de mayo de 2015

LA BRUJULA ROTA




-" Nunca has sentido esa sensación terrible que hace que tu estómago se encoja, que incluso dejes de ver con claridad y que un nudo, que a ti te parece enorme, se coloque en tu garganta y no te deje respirar?". Me preguntó Adriana. Su voz sonaba bajito, a penas sin fuerzas, sus ojos brillaban por el efecto de las lágrimas recientes y sus parpados estaban muy hinchados.

 Por un momento me vi a mi misma. Si claro que si. Había sentido esa sensación muchísimas veces, tantas que ya no las podía recordar. Aun así, me estaba resultando imposible poderla consolar. No sabía que decirla.

Hacía unos días que su brújula se había averiado. Siempre se había guiado por ella. La brújula le dijo que la llevaría siempre donde ella quisiera, la prometió que nunca la soltaría la mano, que siempre estaría a su lado y que el camino lo recorrerían juntos. Pero la brújula se rompió.

Adriana tenía un mechón de pelo siempre sobre la cara, como yo. Se lo aparté muy despacito intentando transmitir en ese gesto mucho cariño. Le pregunté: -"¿No te diste cuenta de que la brújula hace ya unos días que te pedía a gritos que la tiraras al suelo para romperse?. A lo mejor lo que ella quería es que aprendieras a caminar tu sola..... O incluso es posible que ella no fuera una buena brújula y por eso se ha roto. No se Adriana....yo pienso que tu camino está ahí, que lo puedes seguir recorriendo. No tener brújula no significa que no sepas como llegar a tu lugar."

Me di cuenta de que todas esas palabras eran palabras de consuelo, pero estaban vacías. Para alguien que tiene un problema de orientación, es muy difícil caminar sin brújula. Por eso siempre se empeñan en llevar una y sin ella están perdidas.

De pronto Adriana me miró y me preguntó: - "¿Y si la brújula realmente está en nuestro interior?, ¿Y si empiezo a confiar en mi?, ¿Y si en vez de buscar un lugar al que ir, me busco a mi misma?"

Fue cuando realmente me di cuenta de que la brújula no se había roto. La brújula seguía con ella y siempre estaría con ella.

Cuando ya se había ido, me sorprendí a mi misma preguntándome si algún día me pasaría lo mismo que a Adriana......

Solo pido una cosa, que mi brújula nunca se rompa y que siempre esté a mi lado. Yo no soy tan valiente como Adriana y aunque se que también tengo una en mi interior, no se, ni quiero caminar sin una brújula sobre mi mano.

No quiero caminar sin "Ti".

Rosema, 03 de mayo de 2015

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